La ceremonia se canceló el año pasado a causa de la pandemia.
“¿No llevamos demasiado tiempo estancados en una religión convencional, externa y formal que ya no calienta el corazón ni cambia la vida?”, dijo el Papa.
“Esta negación de la maternidad y la paternidad nos quita humanidad”, asegura.
La jornada especial de sensibilización fue instituida hace 30 años por Juan Pablo II.